Mujer pecadora me dice la gente
por entregarte mi corazón en prenda.
Por años mantuve la llama encendida,
certeza la mía de llegar a tenerte.

Soy tuya, aunque otra sea tu dueña
que exhibe un papel: contrato de hombres.
Infantiles amores de opuestas costumbres,
absurdo es luchar con un mundo en contra.

Tu amor prohibido, mi eterno delirio.
Culpable el destino te puso en mis brazos.
Mi vida sin ti sería un amargo martirio.

Cuando el tiempo tirano acorte mis plazos
por haber vivido más de lo que vive un lirio,
moriré pecando con tus dulces besos.